Eleonora Gronchi.»Sobre las tablas»

Artista y creadora de espectáculos multidisciplinares con un fuerte componente visual, Eleonora desarrolla su trabajo entre el circo, el teatro contemporáneo y la ópera, explorando cómo distintos lenguajes pueden convivir y enriquecerse mutuamente.
Se formó en Organización y Gestión de Eventos del Arte y del Espectáculo en la Universidad de Florencia y en Canto Lírico en el Conservatorio Superior de Bolonia, donde comenzó a acercarse a la dirección escénica. Desde muy joven colaboró con la directora Firenza Guidi y durante más de veinte años formó parte de la compañía ELAN Frantoio, actuando en producciones site specific y proyectos de “teatro sin escenario”, caracterizados por una intensa cercanía con el público.
En 2019 se trasladó a Valencia y en 2020, junto a otros profesionales, fundó CREAT – Formación y Creación en Artes Circenses, hoy proyecto reconocido internacionalmente. Allí es coordinadora pedagógica y profesora. Para CREAT ha dirigido Transition (2021) y 46011 (2024), dentro del proyecto Anual, acompañando a compañías emergentes en su paso a la profesionalización. En 2020 fundó, junto a Pablo Meneu, la compañía DelsAltres @delsaltres ,con la que ha creado Bürstner’s Club (Premio al Mejor Espectáculo de Circo de la Comunidad Valenciana 2022)  y Llum. En 2023 co-dirigió Verde casi negro, una producción del Institut Valencià de Cultura.

¿Cuándo fue la primera vez que pensó en ser directora?

La verdad es que no lo he pensado nunca. Ha pasado así, casi sin darme cuenta, empezando como un juego para salvar un proyecto que se había quedado sin dirección, y poco a poco ha seguido conviviendo con otras cosas que en aquel momento pensaba que iban a ser a lo que me dedicaría un día, sobre todo el canto lírico o la organización de proyectos. Ha sido como un río kárstico: escondido, pero siempre presente bajo la superficie.

¿Y cuándo sintió que lo habia logrado?

Jajajajaja… creo que estoy bastante lejos de sentir que lo he logrado, porque sigo aprendiendo y soy bastante autoexigente y probablemente también muy ambiciosa. Supongo que, de algún modo, lo estoy logrando mientras pienso que en realidad todavía no lo estoy.

 Su primera vez sobre las tablas fue en….

Con 11 años, como performer de teatro contemporáneo, en un festival llamado Marea, en un pueblo de la Toscana, con el espectáculo Skin Traffic, dirigido por Firenza Guidi. Una niña en un contexto de adultos que se convirtió en su isla de ensueño, una Yukali.

Y la ultima ha sido en….

En el festival Circa, en Auch, Francia, donde se puso en escena Pur ti miro, fruto de un trabajo de investigación sobre la acrodanza y la escena, realizado durante dos semanas con estudiantes de las escuelas de circo CREAT, Châtellerault y ESAC.

¿A quién admiraba de pequeña ?

Al Hombre Tigre y a Robin Hood (dos dibujos animados) por sus ganas de ayudar y proteger a los menos afortunados, sin miedo a las aventuras y a desafiar la autoridad.

¿A quién admira ahora?

A todas aquellas personas que tienen más coraje que yo y que luchan en primera línea por más derechos humanos y ambientales.

Aprendí mucho de….

Aprendí mucho de Firenza Guidi y de su centro de formación para el performer ELAN Frantoio. Allí descubrí el amor por el teatro, la danza y, más tarde, el circo. Aprendí a ver como se crean espectáculos mágicos, arriesgados y ambiciosos en condiciones difíciles y con escasísimos recursos económicos. También aprendí a amar cómo el movimiento del cuerpo es mera técnica si no conecta con la emoción y con una necesidad expresiva, y que todo eso sucede delante del público, para nosotras y para ellos al mismo tiempo.

No me ha enseñado nada….

El miedo a sentirme diferente, no encajante, inadecuada.

¿Qué personajes celebres le gustaria dirigir?

Al actor Ben Whishaw, a la cantante Raya y a la cantante lírica Vesselina Kasarova.

¿Con que nuevos compañeros le gustaria trabajar?

Con todas aquellas personas que tengan el gusanillo de investigar el circo desde un punto de vista distinto, que no estén interesadas solo en los números, sino en la construcción de una historia y en la investigación de la poética del movimiento.

Dentro de un contexto que no busque únicamente maravillar y despejar la mente del espectador, como se le suele pedir al circo, sino, al contrario, abrir reflexiones, procesos de investigación y ofrecer otra cara de este arte, que no es necesariamente sólo familiar.

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¿Cómo se gestiona la incertidumbre ante un proyecto que no llega?

Creo que tengo mucha ilusión por mi trabajo, así que la incertidumbre se gestiona con búsqueda de ideas, estudio, ver espectáculos y nutrir aquello que en ese momento no se puede realizar. Aun así, la incertidumbre ha pesado mucho en otros momentos de mi vida, cuando tenía menos proyectos y, como muches compañeres, he acabado cogiendo trabajos que me interesaban menos para poder seguir adelante.

 ¿Cómo se celebra cuando si llega?

Con cenas con equipos y amigos, con buena comida y buenos vinos, pero también con mucha excitación y una mente que no quiere parar de crear y que ya piensa en otros posibles espectáculos que necesitan demasiado dinero para poder realizarse a corto plazo.

Una directora debe tener un plan b para poder sobrevivir,¿Cual es el suyo?

Mi plan B, casi A, es CREAT, centro de formación y creación en artes circenses fundado en Valencia en 2020, donde soy profesora y me encargo de la dirección pedagógica. CREAT es la base que me permite elegir solo los proyectos de dirección que me interesan de verdad, que hoy en día son casi exclusivamente los de Dels Altres, la compañía que fundé en 2020 con Pablo Meneu.

Gracias a CREAT, Dels Altres puede ser un lugar de experimentación, de saltos al vacío, alejado de la idea de rentabilidad de un espectáculo. Un privilegio, especialmente en un contexto que fuerza a producciones pequeñas, fáciles de girar y de montar, pensadas para estar en un teatro como máximo un día. Nosotros hacemos lo contrario: hacemos locuras, pensamos en grande y vendemos pocos bolos, pero tenemos la oportunidad y la libertad de hacer algo propio, algo que ojalá un día puedan hacer muchas más compañías de circo.

¿Cuales son las historias que más le atraen actualmente para dirigir?

Me interesan todas las historias que hablan de la fragilidad de la vida humana, en las que se pueda explorar la belleza, pero también la contradicción y la oscuridad que llevamos dentro y que trasladamos a la sociedad: cómo nos infligimos sufrimiento, cómo se lo infligimos a los demás.

Tenemos necesidades básicas que muchas veces no somos capaces de reconocer, nombrar ni procesar, y en todo ese proceso somos frágiles, tiernos, a veces violentos, movidos por emociones intensas y casi descontroladas.

Me atrae también que haya un toque de surrealismo, algo inesperado que, por un momento, sorprenda al espectador y le haga preguntarse si lo que acaba de ver ha ocurrido realmente.

¿El mejor momento vivido sobre las tablas?

Ser intérprete en un espectáculo en cuyo elenco había alguien que me gustaba. Buscarnos y encontrarnos sin que nada ocurriera, pero con esa tensión constante que nos llevaba a cruzar miradas siempre que era posible.

Fue algo muy bonito, porque actuar no era solo para mí ni para el público, sino también para él: para mostrarle una versión de mí que se esforzaba por ser la mejor posible.

¿Y el peor?

Cantando como solista en L’Aquila, en Italia, hace años, poco después de un terremoto terrible. La oscuridad del lugar se mezcló con mis propias incertidumbres de joven cantante, y el Pie Jesu de Fauré terminó siendo una interpretación frágil, temblorosa, casi tan inestable como aquella tierra pocos meses antes.

En el viaje de vuelta en autobús creo que llevé la cara metida en un libro todo el tiempo, para no enfrentarme a hablar con los demás solistas, el director y el coro… un desastre, jajajaja.

 El primer espectaculo que fué una catarsís para mí fue….

El anillo del nibelungo, dirigida por La Fura dels Baus. Creo que fue el primer espectáculo en el que vi una espacialización y un uso escenográfico tan sorprendentes dentro de un escenario tradicional.

Recuerdo también que uno de los dioses aparecía sobre un carro móvil, parecido a un carro de limpieza, lo que me hizo mucha gracia y me resultó, en cierto modo, un poco cómico.

 ¿Y el ultimo catartíco ha sido…?

Afanador, de Marcos Morau, por la belleza en el uso del cuerpo, tanto a nivel individual como coreográfico y coral.

Una obra que le haya herido su sensibilidad como espectadora…..

Democracy in America, de Romeo Castellucci. La potencia violenta de las escenas, cargadas de múltiples capas de significado, me abrumó ya desde dentro del teatro. Al terminar, quería salir y quedarme al mismo tiempo.

Seguí procesando esa sensación durante varios días. Fue todo muy intenso, bello, absorbente, verdaderamente catártico. Aún recuerdo el sonido producido por el pelo completamente mojado de una de las intérpretes al golpearlo con extrema violencia contra una barra de metal, casi hasta el punto de golpearse la cabeza, después de haberse arrancado una falsa piel de plástico que la dejaba como despellejada… intenso, brutal, cautivador.

Y una que le haya insultado a su inteligencia……

Pues en general todo aquellos espectáculos que habla de sentimientos excesivamente dulces y sin profundidad, donde la atención a la tipología del movimiento del cuerpo está descuidada y entra en conflicto con la intención que la escena quiere vehicular, me indigna bastante.

Hay muchos espectáculos con una clara falta de belleza estética, y es algo que yo necesito para no sentirme defraudada.

 ¿Cómo se maneja la autocensura para tratar ciertos temas ?

Con la poesía, tomando distancia y observando el tema desde distintos puntos de vista para, después, poder construir una reflexión directa, contundente, pero poética al respecto.

 ¿Qué tal sientan los premios?,¿Cómo se digieren para continuar después?

Mi recorrido como directora no es muy largo y no he ganado muchos premios. Aun así, se sienten bien, sobre todo como reconocimiento, especialmente en mi caso, de un trabajo que, aunque no esté hecho para vender, tiene un valor artístico.

También hay que decir que todavía falta que el circo cuente con categorías y premios propios en más galas de premios. Se han dado muchos pasos adelante en ese sentido, pero, por ejemplo, no existe una categoría de circo en los Premios Max…

 Querría conocer a:

A Dimitris Papaioannou, Romeo Castellucci, Marcos Morau, Gisèle Vienne, y también a Oliver Laxe, Paolo Sorrentino y Alice Rohrwacher.

¿Qué le anima a no rendirte en esta profesión?

La idea de encontrar y crear things of beauty

¿Qué le gustaría estar haciendo dentro de diez años?Y en donde?

Seguramente, seguir como creadora y contar con los recursos necesarios para hacer realidad todo mi imaginario, que siempre piensa bastante en grande. Hacen falta mecenas para el circo contemporáneo…

Otro sueño sería dirigir una ópera, en cualquier gran teatro. Si en el mundo ya hay pocas mujeres directoras, de ópera puede que haya aún menos, y siento decirlo, pero es un lobby en el que no nos dejan entrar, o solo nos dejan hacerlo cuando ya estamos totalmente reconocidas en otro sector.

Sinceramente, no me gustaría llegar a dirigir una ópera en un gran teatro cuando tenga 60 o 70 años. Creo que ahora tengo las ideas, la energía y la seguridad necesarias para desenvolverme bien en este tipo de trabajo.

A ver si hay suerte y el sueño se hace realidad.

Fundadora de CREAT y DelsAltres

Instagram: @creatcirc
Instagram: @delsaltres