Victor Longás.»Sobre las tablas»

Victor Longás Vicente (Villanueva de Gállego, Zaragoza, 1998) 

Es creador escénico y artista plástico. Graduado en Escenografía por la RESAD y Máster en Investigación en Arte y Creación en la UCM. Con su compañía Desgarradura, junto a Lucas Ares, ha creado y dirigido piezas como Díptico de Verónica, Criadas, El poder: Live-Theater der spanischen Prostituierten o The miracle worker, estrenadas en Madrid en el Teatro de la Abadía, el Teatro Galileo o La Casa Encendida. En 2025 se encuentran creando su nuevo trabajo llamado Desgarradura con el apoyo de las residencias Horizontes del Teatro Calderón de Valladolid y, por segunda vez, siendo beneficiarios de las Ayudas INJUVE de creación joven 2025 y que estrenarán en 2027.

Como escenógrafo e iluminador ha trabajado con directores y compañías como Marina Otero, Agrupación Señor Serrano, Ernesto Caballero o Club Caníbal en instituciones tales como el Centro Dramático Nacional, la Compañía Nacional de Teatro Clásico, HAU Hebbel am Ufer (Berlín), el Teatro Español, Teatros del Canal, Théâtre Vidy-Lausanne o Grec festival de Barcelona, entre otros. Formó parte de la delegación española en la Prague Quadrienal 2019. Su obra plástica ha sido seleccionada en certámenes como el XXX Premio de Arte Santa Isabel de Portugal. 

Su investigación se sitúa entre las artes plásticas y la escena buscando nuevas realidades y narrativas a través del espacio, el movimiento, la imagen y el cuerpo.

 

 

 ¿Cuándo fue la primera vez que pensó en ser director?

He hecho teatro toda la vida, primero como actor de muy pequeño hasta que fui adolescente, luego en un grupo de teatro aficionado de técnico de luces y después ya estudié escenografía en la RESAD. Mis padres me empujaban a lo que fuera en el teatro porque veían que por ahí iba la cosa. Ahora sigue siendo un poco así porque trabajo un poco de todo en el arte. Dirigía los espectáculos que hacía en mis cumpleaños, vídeos que grababa con mi prima Sabina para halloween decapitando muñecas y cualquier otro evento en el que hubiera más gente e hiciéramos un show. Entonces pensaba en que quería seguir simplemente creando y haciendo realidad las cosas sobre un escenario o sobre donde fuera. La primera vez que dirigí algo profesional fue con Lucas Ares, con el que estudié y ahora tenemos nuestra compañía Desgarradura. Estábamos los dos estudiando en la RESAD, yo escenografía y el interpretación gestual y me dijo que quería hacer una pieza sobre Las Criadas de Genet como trabajo de fin de carrera y que si quería hacerla con él. Así que nos pusimos a crear el espectáculo y esa fue la primera vez que pensé en serio seguir dirigiendo y, más que dirigiendo, creando piezas en general.

 

 ¿Y cuándo sintió que lo había logrado?

Pues bueno, echando la vista atrás y pensando en esto, creo que lo logré de pequeño. Desde que era capaz de llevar a cabo escénicamente conceptos e ideas con un equipo para un público. Nunca me defino como director cuando me preguntan a qué me dedico, siempre lo primero que digo es que soy escenógrafo. Dirijo, sí, pero mi formación es de escenógrafo y posteriormente en arte contemporáneo y todo lo que hago al final está atravesado por eso. También escribo y nunca diría que soy dramaturgo. Me gusta más estar en medio de todo, siento que en mi caso es más interesante y más honesto trabajar desde ahí.

 

Su primera vez sobre las tablas fue en….

La verdad que no tengo el recuerdo, no puedo localizarlo. Yo siempre he estado de alguna forma sobre las tablas, detrás o entre ellas. Desde que era pequeño hacía de cualquier ocasión un show. Empecé creando dibujos en el suelo cuando tenía 8 con los pañuelos de seda de mi abuela los sábados cuando comíamos en su casa. Construyendo escenarios con Lego, con sus clusters y todo. Haciendo espectáculos en los que me travestía para mi cumpleaños y obligaba a todos lo demás niños a participar en el show. Construí con mi padre un teatro en el garaje con lámparas que hacían de focos, caja escénica de plásticos blancos de suelo a techo y demás movidas. A los 12 años me regalaron mi primera máquina de humo y unos PAR 64 para sumar a los flexos. Luego dos F1. Un láser. Unas regletas con interruptores en cada enchufe para que fuera mi mesa de luces. Ese era el rider. Con todo aquello escenificamos Jueves de la Oreja de Van Gogh con terroristas incluidos. Por supuesto yo era ella. Me enfadaba mucho cuando el resto de mis familiares no cumplían con las espectativas que había depositado en ellos como público: mirar y estar callados. Se me fue la cosa de las manos y empecé a hacer pasajes del terror ayudado por mi padre, mi abuelo, mi tío, mi madre, mi prima Sabina, que ocupaban todo el bajo de nuestra casa, tardabas más de 15 minutos en recorrerlos. Hacía habitaciones, bosques con ramas naturales, espacios con mecanismos y agua, de todo. Nunca he vuelto a ser tan creativo como entonces. Actúe en el Teatro de la estación de Zaragoza desde los 8 a los 16 años. En mi primera función hice de sol, como Ocaña en su última, y después a los 14 empecé a ir de técnico y diseñador de luces en un grupo de teatro amateur por todo Aragón, de Nube o de flor, a actuar en las tapias de los cementerios y las puertas de las iglesias. Ahí ya tenía mesa de luces, dos torres y muchos PCs y además ponía mi material cuando hacía falta. Espectáculos pirotécnicos en el patio en las fiestas del pueblo, disfraces con acting siempre en carnaval, desfiles de Semana Santa con mis propios pasos hechos con Lego, dj y luces en las fiestas de la asociación de bailes de salón de mis padres,… en  resumen, siempre he estado ligado a lo espectacular de una forma u otra, me he subido a las tablas casi desde el día en que nací.

 

 Y la última ha sido en….

La última vez literalmente en el escenario fue en octubre cuando presentamos con nuestra compañía Desgarradura un «work in progress» de nuestra próxima pieza, que se llama Desgarradura también, y yo estaba por allí moviendo cosas. No actuaba pero estaba sobre las tablas en el sentido estricto de la expresión. Me gusta hacer alguna pequeña cosa en nuestras obras, aunque no me dejan hacer mucho, porque echo muchísimo de menos salir a un escenario (debe ser que no soy tan buen actor como me pienso jajaja). Todas las últimas veces sobre las tablas han sido en piezas nuestras: búho perseguido por dos pistoleros corriendo por una casa que bailaba pole dance, hacía volteretas y se tiraba encima de una mesa llena de cosas de cristal con vestido de lentejuelas, tacones de aguja y máscara de látex en El Poder: Live Theatre der Spanischen Prostituierten; voz maligna en The miracle worker en La Casa Encendida y equilibrios sobre rueda de coche en Desgarradura. Todas apariciones estelares. 

 

 ¿A quién admiraba de pequeño ?

Las personas a las que más he admirado en mi vida han sido mis abuelos, y siguen siéndolo, y sobre todo a mi tía María Luisa, la mujer más fascinante que he conocido, con la que veía las revistas de Lina Morgan y los cuadros de El Prado sin salir de su salón. Ellos me criaron junto a mis padres. Admiraba mucho también a Geronimo Stilton y a Howard Carter. . 

 

 ¿A quién admira ahora?

La verdad que admiro mucho a todos los que son capaces de luchar y seguir creyendo ciegamente en lo que les apasiona. A los que respetan y son conscientes del legado de todos los que vinieron detrás y saben continuarlo, en cualquier ámbito de la vida.

 

 Aprendí mucho de….

Aprendí mucho de los técnicos y en general del personal no docente de la RESAD, también de varios profesores, pero fue sin duda con los técnicos, trabajando en los teatros, con los que más aprendí y gracias a algunos de ellos he llegado a trabajar como lo hago y hemos podido sacar adelante muchas de nuestras obras. Aprendí mucho también de algunos artistas maravillosos a los que siempre vuelvo, sobre todo artistas plásticos y escritores.

 

 No me ha enseñado nada….

De todo y de todos se aprende, es una obviedad, pero hay cosas que prefería no haber tenido que aprender… por ejemplo un montón de cosas administrativas estúpidas que te quitan tiempo para las cosas que son realmente importantes, vitales, pero bueno, así es la vida y si queremos dedicarnos a esto es lo que hay. Las he aprendido, se me dan medianamente bien, lo necesito, lo hago, y ya está.

 

 ¿Qué personajes célebres le gustaría dirigir?

No lo tengo claro. Veo mucha gente muy célebre todos los días a la que me gustaría tener en un proyecto y, más que dirigirla, me gustaría poder compartir tiempo en la creación con ella. Por ejemplo en nuestra última pieza trabajamos con Joaquín y Juana, dos personas absolutamente maravillosas y célebres en su sensibilidad, vida y generosidad y en muchas otras cosas. Fue la primera vez que trabajábamos con gente que no es de nuestro círculo ni del teatro profesional. Me encantaría seguir teniendo la oportunidad de contar con ellos y con otros que no conocemos aún y sorprendernos mutuamente. El encuentro con ellos fue estupendo y, a Joaquín, lo recordaremos mucho porque nos dejó justo un mes después de presentar el work in progress de la pieza. 

 

¿Con que actores/directores le gustaría trabajar?

La respuesta a esta pregunta es un poco similar a la anterior. Me gustaría trabajar con quien esté dispuesto a dejarse llevar tanto como nosotros lo hacemos. Con las personas que trabajo. Es una suerte hacerlo y quiero seguir explorando esa relación que cada vez da más. Con Ana Ruth Resco, Lucas Ares, Arantxa Melero, Carmela Fernández, Ana Cotoré y algunos más. Hay muchos amigos cerca que admiro a los que nos gustaría mucho tener aún más cerca pero, de momento, con los que sentimos que debemos convocar para los proyectos, lo vamos consiguiendo. Para esta nueva pieza, Desgarradura, Lucas y yo queríamos trabajar con Marie Delgado y Victoria Aime y estamos haciéndolo. Son dos artistas increíbles con imaginarios y visiones muy especiales, muy únicas, a las que admiramos mucho y con las que compartimos generación, problemáticas y preocupaciones comunes. Como escenógrafo me gusta trabajar con directores que puedan sostener propuestas más plásticas y arriesgadas en lo estético y conceptual. He tenido mucha suerte de haber encontrado algunos con quien poder hacerlo así y espero poder seguir.

 

¿Cómo se gestiona la incertidumbre ante un proyecto que no llega?

Lo más importante, creo, para vivir la incertidumbre es estar rodeado de gente con la que compartirla, gente que crea en lo que haces y en lo que ellos hacen tanto como tú crees. Así parece que es más fácil abordar la espera hasta que algo sale y continuar cuando no sale.

 

 ¿Cómo se celebra cuando si llega?

En nuestra compañía lo celebramos todo. Lo que sea. Nos vamos a comer a un sitio bueno, a gastarnos el dinero que no hemos ganado aún y que puede que no ganemos porque estamos celebrando que un programador nos ha contestado al mail para decir hola. Todo es tan cansino que cualquier pequeña cosa es buena para celebrar porque, realmente, aunque estemos celebrando esa buena noticia, la incertidumbre sigue y sigue cuando los proyectos salen. Se va la incertidumbre de si saldrá y aparece otra incertidumbre igual de fuerte. Realmente nunca se llega a estar tranquilo del todo. Somos muy afortunados por tener la suerte de que las incertidumbres se conviertan en realidades de vez en cuando y es súper importante valorarlo y ser consciente de ello.

 

Un director debe tener un plan b para poder sobrevivir, ¿cuál es el suyo?

Me hace gracia que la pregunta entrañe ya de por sí la afirmación de que un director DEBE tener un PLAN B para poder sobrevivir. Creo que lo decía antes. No sé hacer mucho más de lo que hago y, por suerte, son bastantes cosas. Tengo un perfil, gracias a mi formación, bastante técnico en muchos aspectos y también artístico desde la parte de la creación, por lo que puedo moverme entre varios trabajos. Además no hago solo uno en la vida, siempre voy combinándolos. En un futuro me encantaría dar clase y trabajar en cosas más cercanas a la curaduría y las artes visuales, también me gustaría mucho escribir más. 

 

¿Cuáles son las historias que más le atraen actualmente para dirigir?

Las que nos inventamos Lucas y yo, las que me pasan en la vida, las que les pasan a la gente que queremos.

 

 ¿El mejor momento vivido sobre las tablas?

No sé si es el mejor, pero es el que se me ha ocurrido primero: el día que estrenamos Criadas, la segunda pieza que hacíamos como Desgarradura Lucas Ares, Ana Ruth Resco y yo, en el Teatro Galileo. Habría 20 personas en una sala de 200. Nos habíamos matado por hacer esa obra, física y mentalmente. Lucas se había rajado la pierna el día anterior con unos platos que rompíamos en escena antes del ensayo general mientras bailaba encima de los trozos. Vino el SAMUR. 17 grapas. Hicimos esa obra con cero (0) euros de presupuesto. Compré un proyector en el Back Market de 2000€ con la tarjeta de mi madre. La pobre no durmió en un mes. Lo teníamos que devolver después, obviamente. La sala no tenía proyector y necesitábamos que aquello se viera. El proyector era un pepino. Lo subalquilé antes de devolverlo y gané 300 euros que nos repartimos. Echábamos agua con una manguera en el escenario y fue tan circo que lo quitamos al segundo día. Todo podía salir fatal y salió genial. Fue horrible e increíble a la vez. Ver aquella obra puesta en pie y sucediendo fue una sensación que no he vuelto a sentir. 

 

 ¿Y el peor?

¿Sabes qué pasa? que los peores momentos no suelen pasar sobre las tablas. Pasan justificando las subvenciones. Si el diablo fuera un documento sería una cuenta justificativa. Los peores momentos pasan cuando haces un bolo y no te pagan en seis meses ni parece que te vayan a pagar en otros seis porque tienen no sé qué líos internos en el ayuntamiento. ¿Y a mí que me importan sus líos? Lo que me importa es que no paramos de poner dinero para trabajar. Los peores momentos son cuando parece que a nadie le importa que tengamos que poner dinero para trabajar. Los peores momentos son cuando a nadie le importa tu tiempo ni tu tiempo de descanso. Todo esto que digo es taaaaan obvio que me da hasta palo decirlo. Yo no soy de los que se quejan de que la gente se queje, que seguro que si leen esto se quejarán de que yo me “queje”, pero si me preguntas, ¿qué te voy a decir? No es una queja, es la exposición pública de una realidad contrastada y constatada. Mi familia flipa con cómo funciona esta movida. Hay que ser casi psicópata para aguantarlo y al final este sistema hace que el que más lejos llega no tiene por qué ser el que más talento tenga o más se lo curre, es el que más aguanta.

 

Una obra que le haya herido su sensibilidad como espectador….

Cuando leí la pregunta claramente se me vinieron a la cabeza varias: Vudú, de Angélica Liddel. La mejor obra creada sobre un escenario que se ha hecho en este siglo. Estoy seguro. Bacantes, preludio para una purga, de Marlene Monteiro Freitas, con la mejor coreografía del Bolero de Ravel que he visto. Juana Ficción, de La Ribot, dos veces la abuchearon en Avignon, una al acabar y otra mientras salía el público de la sala mientras ella estaba en el suelo tirada y pintada entera de negro. Puro ensañamiento. (Simplemente ella es la mejor). Dos obras que vi, y no recuerdo cómo se llaman, de Raimund Hodghe, que en paz descanse, porque lo que hacía ese hombre era equiparable a rajar un cuerpo humano con un cuchillo y meter la mano dentro. Mount Olympus, de Jan Fabre, nada más que decir. Esta breve tragedia de la carne, de Angélica otra vez, me robaron el móvil después, o lo perdí yo, no sé, así me dejó.

 

 Y una que le haya insultado a su inteligencia……

Jajajajaja. Ha habido muuuuuchas. Cada vez hay menos porque las veo venir de lejos y no voy. Con las fotos, con los textos, con los temas, con la forma en la que ves cómo los van a tratar, cuando ves que es más de lo mismo y aún peor… claramente hay público para cualquier tipo de arte escénico, y está genial,pero yo ya sólo quiero ver el que me haga partirme en dos. Ya vi muchas cosas en las que lo pasé mal cuando estudiaba y que me frieron el cerebro, pero entonces estaba para eso, es lo que tienes que hacer cuando estudias. Ahora cuando voy a ver algo solo quiero disfrutar y pensar “joder ¿por qué no se me ha ocurrido esto a mí? Quiero que me reten y me hagan replanteármelo todo, que me hagan sentir en peligro.

 

 ¿Qué tal sientan los premios, como se digieren para continuar después?

Y yo qué sé, cuando me den alguno lo podré contar. La verdad que supongo que tienen que sentar de puta madre.

 

 Querría conocer a:

Mmmmmmmmm Anselm Kiefer, no creo que tuviéramos grandes conversaciones, pero me gustaría estar a solas con él en una habitación con sus pinturas un rato y sentir su energía. Me gustaría conocer más cercanamente a La Ribot, me cae bien y con ella creo que si podría hablar. Me gustaría conocer a Anna Viebrock y a Fassbinder aunque me da miedo, hay gente a la que admiras mucho que es mejor no conocer nunca. Me gustaría conocer también a al arquitecto que diseñó HAU 1 en Berlín y también me gustaría conocer a Francisco Pradilla, que era de mi pueblo, a Aramis Fuster

 

 ¿Qué le anima a no rendirte en esta profesión?

Todo lo maravilloso, irracional, inentendible y estúpido que tiene. La forma en la que somos completos pirados todos los que trabajamos en esto. Estar juntos. La sensación indescriptible que sentimos los que sabemos hacer en la vida pocas cosas más que teatro y derivados, cuando estamos trabajando en un nuevo espectáculo. El aire y las sensaciones que te regala un teatro vacío antes de un ensayo general. Las celebraciones de lo que sea. Los pequeños milagros que suceden cuando con nuestro trabajo o sobre todo cuando estamos trabajando entramos en contacto con gente a la que de otra forma no conoceríamos, de cualquier ámbito y lugar, y se producen sucesos realmente milagrosos que de verdad te asombran y te hacen pensar en que todo merece la pena solo por esos momentos.

 

¿Qué le gustaría estar haciendo dentro de diez años? ¿Y en dónde?

Me gustaría estar haciendo lo mismo que ahora, pero con dinero y con medios, con más seguridad que la que tenemos en este momento. Con mantener lo que tengo (porque soy muy afortunado) estaría contento, pero como creo que se puede mejorar, pues eso: estar mejor, aún mejor. Seguir compartiendo el camino con la gente que lo comparto ahora y continuar creciendo juntos y descubriendo la vida.

 

@victorlvv