¿Cuándo fue la primera vez que pensó en ser director?
Supongo que pensaría en ello de un modo racional a partir de la
adolescencia, pero creo que siempre he sido escritor y director. No
recuerdo otro juego que me atrayera más durante la infancia, y cuando no
podía involucrar a nadie más en ese juego, lo cual sucedía de manera
frecuente, montaba espectáculos o planificaba películas que solo veía yo,
simplemente porque no se me ocurría que pudiera haber algo más
fascinante que tramar historias y darles forma.
¿Y cuándo sintió que lo había logrado?
Si el logro consiste en tener la certeza de que esta vocación es más que una
pretensión por mi parte, y, sobre todo, en mantener intacta la ilusión por
hacer escena (a pesar de todos los pesares), o bien sentir que es
prácticamente imposible que pueda haber algún momento en mi vida en
que no se me desboque el corazón por las ganas de hacer escena…
entonces creo que lo logré cuando regresé a mi tierra, Asturias, hace ahora
unos cuatro años.
Su primera vez sobre las tablas fue en….
La Pola Siero, la villa donde me crié. En el colegio. Con ocho años. Adapté
un episodio de la serie de televisión ‘Cosas de casa’ para hacer una función
navideña. Desde entonces no ha habido un año en que no estuviera encima,
detrás o a pie de escena, por un motivo u otro.
Y la última ha sido en….
Como director, estoy ahora mismo montando una pieza de teatro
comunitario con los vecinos del concejo de Piloña, amparados por La
Benéfica, un espacio cultural increíble que está dando muchísima vida al
rural asturiano. Es la semilla de un proyecto que quiero que ocupe toda mi
vida. El año pasado monté una obra musical (o un concierto teatralizado, según se mire),‘Bautismo del Gigüela’. Y como dramaturgo, acabo de adaptar la estupenda novela ‘Solo quería bailar’ , de Greta García, que acaba deestrenarse en el Teatro del Barrio con dirección de Alberto Velasco e interpretación de Olalla Hernández.
¿A quién admiraba de pequeño ?
A cineastas, sobre todo. Porque yo entro en el mundo de las historias por el
cine. Creo que no sabría elegir a un solo creador en particular, pero vi
‘Ordet’ de Dreyer y ‘Belle de jour’ de Buñuel (sin entenderlas mucho, lo
cual no mermó mi disfrute en lo más mínimo) en el Teatro Campoamor de
Oviedo con trece años, y tengo el recuerdo de ver un detalle de la mano de
Catherine Deneuve y el famosísimo último plano de ‘Ordet’ en esa pantalla
gigante y sentir, por primera vez, ese sobrecogimiento que es la razón por
la que la gente sigue necesitando que le cuenten cosas y por la que yo
necesito contarlas.
¿A quién admira ahora?
A mis padres, que me llevaban a ver estas películas un martes o un
miércoles por la noche, cuando al día siguiente había que levantarse para
ir a clase; o que me dejaron faltar al instituto una semana entera, tanto en
1o como en 2o de Bachiller, para ir al festival de cine de Gijón con una
acreditación de prensa que me saqué. Esto cambió mi vida y marcó una
diferencia.
Admiro a Mónica Valenciano, a quien considero mi maestra en el ámbito
escénico. A Lula Amir. A Ana Vallés. A Manuel Bonillo. A Minke Wang. A
muchos de los que eligen crear un circuito propio, en vez de integrarse en
el que ya existe.
Aprendí mucho de….
Trabajar en oficios que no tienen nada que ver con lo escénico. Aprendí
mucho de hacer labores de campo y de cuidar cabras y de hacer cemento
para un albañil y también, aunque lo odiaba, de tirar cañas y poner copas.
Diría que de las cabras es de quienes más aprendí. Y de los árboles.
No me ha enseñado nada….
Suena a cliché, pero creo honestamente que es imposible no aprender nada de
algo.
¿Qué personajes célebres le gustaría dirigir/interpretar?
Mi mayor sueño es dirigir un auto sacramental – musical sobre la vida de
Jesús y su hermano gemelo (esto es invención mía, aunque la existencia de
un gemelo está sugerida en los evangelios apócrifos).
No exactamente algo en la línea de ‘Jesucristo Superstar’, que por otra
parte, me encanta. Si bien tampoco puedo aventurar qué clase de
espectáculo sería, a pesar de que el texto lleve años escrito.
Supongo que la historia de Jesús es la mejor de las historias posibles; casi
podría argumentarse que es la única historia posible.
¿Con qué nuevos compañeros le gustaria trabajar?
Hay bastante gente con la que me gustaría trabajar, desde intérpretes a
coreógrafos, pasando por músicos y cantantes. Debo confesar, no obstante,
que soy algo supersticioso en este aspecto, como si al decir sus nombres las
opciones de confluir con ell@s fueran a desvanecerse en el aire o algo así.
Es un poco absurdo, ¿verdad) Ya lo siento.
¿Cómo se gestiona la incertidumbre ante un proyecto que no llega?
Esa es la almendra del oficio para mí, vivir en la incertidumbre. Pisar un
suelo que está y no está. Si albergas tanta confianza como pocas
expectativas, se puede gestionar con calma, pero ese es un trabajo que no
concluye, en el que uno va midiéndose constantemente con lo que aún le
quede de deseos personales o de deseo de control, que viene a ser más o
menos lo mismo.
¿Cómo se celebra cuando sí llega?
No es que no lo celebre, pero tampoco lo vivo con un entusiasmo
exagerado. Cuando el proyecto se materializa, me pongo a trabajar en él.
Suena un poco aséptico, pero a mí me funciona. Quizá porque el trabajo en
sí es lo que realmente me hace feliz, no los efectos que ese trabajo pueda
llegar a producir en mi vida.
Un director debe tener un plan b para poder sobrevivir,¿cual es el suyo?
La docencia. La imaginación. La vida frugal. Recordarme a diario que no
estoy haciendo esto para que se me conozca o, ni tan siquiera, para que se
conozca el trabajo; lo hago porque es, sencillamente, lo que tengo que
hacer.
¿Cuales son las historias que más le atraen actualmente para dirigir?
La muerte y nuestro vínculo de fascinación / terror con ella es uno de los
temas que trabajo de forma más habitual, y no creo que eso vaya a
cambiar demasiado, aunque el tono que más me interesa ahora mismo es
uno ligero, desenfadado. Quiero dirigir espectáculos divertidos, sin
renunciar por ello a la intensidad escorpiana de mis historias. Quiero
trabajar con música, hasta el punto de que lo que más me atrae ahora es el
híbrido entre el concierto y la obra de texto. Quiero trabajar con danza,
siempre. Y no quiero hacer ‘representaciones’ , en el sentido de re-
presentar algo ya conocido. Si el teatro no es una ventana a otra realidad,entonces no me interesa.
¿El mejor momento vivido sobre las tablas?
Ensayar y montar la pieza ‘No temáis, yo vencí al mundo’ en el Teatro
Echegaray de Málaga. Todo lo que pasó durante esos meses de trabajo fue
maravilloso. Desde elegir, contra todas mis ideas preconcebidas, a dos
bailarinas jóvenes para interpretar al almirante Carrero Blanco, hasta
comprender, durante el proceso, a qué tipo de escena quería yo
entregarme.
¿ Y el peor?
Para qué recordarlo.
El primer espectáculo que fue una catarsis para mí fue….
El teatro ritual del sur de la India, en especial el ‘theyyam’, practicado en
el norte de Kerala, donde viví alrededor de un año entero. Como un
festival de theyyam puede durar varios días, me introduje así en el género
del teatro duracional y en la dimensión religiosa/ritual de la escena, que a
día de hoy es esencial para mi trabajo.
¿Y el último catártico ha sido…?
Como espectador, el último que me impresionó fue ‘Opus Cero’ de Ben
Attia, que vi en la Sala Pradillo. Veo poco teatro, sin embargo. En parte
porque vivo en la periferia de las capitales culturales. En parte, también,
porque una entrada de teatro es cara, y yo llevo una vida frugal, como decía antes a propósito de cómo sobrevive uno a esta profesión que no es
una profesión, realmente, sino un privilegio de clase.
Una obra que le haya herido su sensibilidad como espectador…..
Ninguna lo ha hecho, por desgracia. Aún no.
Y una que le haya insultado a su inteligencia……
Demasiadas. Pero por mojarme y no dar evasiva tras evasiva, lo cual quizá
parezca descortés, consideré insultante la duración de ‘1936’ , de Andrés
Lima. No porque no pueda haber espectáculos de cuatro horas, ocho o
cuarenta y ocho, sino por aquello que se hacía con esa duración, a saber,
predicar a los ya convencidos acerca de cosas que ya conocen con un afán
didáctico y muchos, muchos aires de importancia.
¿Cómo se maneja la autocensura para tratar ciertos temas ?
Yo no la manejo cuando trabajo en una creación propia. Si estoy
trabajando por encargo y tengo que autocensurarme porque es lo que se
pide, no se me caen los anillos. Hay que comer. Siempre y cuando no tenga
que ponerle palabras a algo sangrante o contribuir a la creación de una
escena perversa, en el peor sentido del término. Eso no ha pasado aún, y
francamente, no creo que pase.
¿Qué tal sientan los premios?,¿cómo se digieren para continuar después?
Los premios son tácticas (algunas bastante cutres) de distracción para que uno acabe creando en pos de un resultado y un reconocimiento. Los premios
literarios, no obstante, me han permitido pagar el alquiler durante algunos años
de mi vida. Por tanto, la digestión de los premios es contradictoria. Los que te
ayudan económicamente son los menos malos. El resto, los que supuestamente acarrean prestigio, son caramelos envenenados y no tienen ninguna relevancia para mí.
Querría conocer a :
Tres o cuatro personas más con las que acabar de conformar la familia
artística que nació a partir de mis encuentros felices con Lula Amir y
Pablo Villa.
¿Qué le anima a no rendirte en esta profesión?
La reconfortante certeza de que esta profesión no me debe nada y que todo
cuanto haga será olvidado, porque así es como debe ser.
¿Qué le gustaría estar haciendo dentro de diez años? ¿Y en donde?
Me gustaría seguir incentivando la expresión artística de mis vecinas de Piloña
a través de la escritura y el teatro. Me gustaría estar haciendo espectáculos y
performances en la naturaleza, algo así como ‘raves’ teatralizadas. Y querría
que mi novela ‘Las disponibles’ pudiese estar publicada para entonces, ya que
se trata de un germen o una especie de fundación para todo el teatro que pienso hacer en lo sucesivo. Está claro que no preciso estrictamente de una
publicación o de un apoyo editorial para hacer ese teatro, pero es obvio también que ello ayudaría en muchos aspectos, y no quiero soñar en pequeño. Ya no.
