Jose Barbado.»Sobre las tablas»

Actor, creador y productor con raíces vallisoletanas. A los 14 años se inicia en el mundo de las artes escénicas en una fundación de teatro donde descubre su vocación actoral, llevándole a estudiar interpretación en el Estudio Corazza, donde empieza a cursar interpretación para Jóvenes, continuando con la formación regular.  Completa su formación en el Centro del Actor, La Joven Compañía, Teatro Calderón de Valladolid y en el Estudio Codina. También se forma en danza (poledance, ballet y contem) y canto, y como director y creador escénico de la mano de Carlos Tuñón.

Entrena con directores y maestros de interpretación como Consuelo Trujillo, Juan Codina, Carlota Ferrer, Marta Pazos, Lautaro Perotti  y Pablo Messiez. Trabaja como ayudante de dirección escénica, Jurado en varios festivales como SEMINCI o SECIME y como director de arte. Como productor produce el cortometraje 30 PALOS estrenado en SECIME 2024, y produce la XXIV Edición del Festival de cine queer CinHomo.

En 2025 escribe, dirige y produce su ópera prima teatral “Yo Sólo Quiero Amor” y su primer cortometraje “VERDULERA”. Graduado en el Máster en Creación Escénica Contemporánea por la ESADCyL, en el Grado de Biotecnología por la  UPM y en el Máster en Profesorado por la UVa. Actualmente cursando el Grado Superior en Producción Audiovisual y Escénica en el Instituto RTVE y el Programa SAT en Psicoterapia Integrativa de Claudio Naranjo

 

¿Cuándo fue la primera vez que pensó en ser director?

La verdad es que nunca llegué a pensarlo, más bien me encontró a mí. Desde que tenía 14 años tuve clara mi vocación actoral. Pero cuando llegó la pandemia y cerraron los teatros (estaba actuando en Madrid en dos salas de teatro off en Lavapiés y Malasaña) me fui un año de exilio rural a mi pueblo y en ese momento empecé a tomar workshops de dramaturgia y creación escénica en el Teatro Calderón de Valladolid. Pero me convocaron a unas audiciones para el CDN al año siguiente, que me hicieron volver del pueblo a la capital, y estar casi 4 meses audicionando en una selección de casting muy dura y competitiva. Empezamos más de mil personas y llegamos a la final 10. Cogían a 7. Eso parecía el casting de OT… Finalmente no fui seleccionado. Acabé muy deprimido y en urgencias con mi primer ataque de ansiedad. No fueron unas audiciones al uso, nos pedían para cada fase crear una pieza escénica/performance de 3 minutos. Generé mucho material (como el resto de aspirantes y que claro, luego fue utilizado para la creación de la pieza) por lo que me sentí bastante utilizado. Un buen amigo mío, Isra, director artístico de la sala de teatro off madrileña “El Umbral de Primavera” consciente de mi situación e intuyendo mi capacidad de creación y dirección, me sugirió apuntarme al master de dirección de escena impartido por Carlos Tuñón. La verdad es que estaba cansado de siempre depender de que un director/a me eligiese, así que me decidí a cursar este master para generar mis propias producciones y la verdad que fue la mejor decisión que pude tomar. No solo aprendí a dirigir sino también a reconciliarme con el teatro y colocarme en un lugar más ecuánime, de desapego emocional y de autocuidado con respecto a nuestra profesión que puede ser una vorágine caníbal.

A partir de entonces me formé en otro máster en creación escénica en la ESADCyL, y en un grado superior de producción, y empecé a producir y dirigir mis propias piezas y performances.

 

 ¿Y cuándo sintió que lo habia logrado?

Bueno no sé si uno llega a lograrlo… ya que para mi esto es una carrera de fondo. Nunca se logra, uno siempre está en continuo aprendizaje, mejorando, fallando, descubriendo nuevas cosas, actualizándose, superándose, cayendo, ascendiendo, metamorfoseando… y por supuesto siempre vuelves a fallar, una y otra vez… somos seres falibles y esto es un aprendizaje constante, tanto a la hora de dirigir como de actuar.

Pero este año 2025 sí que siento que he conseguido lograrlo… ¿El qué? No lo sé. Pero sí que siento en mi vientre un regustillo de satisfacción por lo conquistado, siento mucho orgullo de haber podido estrenar mi ópera prima teatral “Yo Solo Quiero Amor” y mi primer cortometraje “Verdulera”. Ambos proyectos los he escrito, producido, dirigido y protagonizado (aka mocatriz tres sesenta) así que estoy muy proud of my babies y puedo sentir que este año he avanzado un pasito más en mi camino.

 

Su primera vez sobre las tablas fue en….

En una fundación de teatro solidario, que se llamaba “La Semilla”

Nos reuníamos todos los sábados para crear y ensayar una obra de teatro musical, a lo largo de todo el curso. La estrenábamos en junio y con la taquilla inversa conseguíamos recaudar dinero que iba íntegramente para financiar proyectos en desarrollo de diversas ONGs.

Empecé ahí por casualidad. Yo era súper fan de este grupo, desde que vi su primera obra “Juan sin miedo”. Tendría unos 8 años y flipé con el espectáculo. Desde entonces veía todas sus producciones año tras año. Un año me quedé sin entradas porque llamé bastante tarde para reservar y ya habían volado. Me saltaba todo el rato un buzón de voz automático diciendo que no había entradas. Así que les escribí por Facebook y conseguí poder irles a ver. Al curso siguiente me contactaron ya que buscaban a gente joven para el grupo de teatro. Me daba vergüenza subirme a un escenario, pero les pregunté si podía unirme al departamento de escenografía, ya que me encantaba pintar y llevaba más de ocho años en clases de pintura. Y ahí empezó todo… pero más tarde en una obra necesitaban figurantes que saliesen a hacer bulto así que me pusieron una peluca, maquillaje y vestuario, y me lanzaron a la jaula de los leones… y me lo empecé a pasar pipa. Y poco a poco en las siguientes producciones me fueron dando papeles más grandes, que requerían actuar, cantar o bailar. Y cada vez me iba gustando más y más. Hasta que ya decidí dar el salto y empezar a formarme profesionalmente como actor.

 

 Y la ultima ha sido en….

En mi obra de teatro “Yo Solo Quiero Amor”.

Es la primera pieza que escribo, produzco y dirijo, y donde además de actuar también lanzo la técnica de luces y sonido en escena.

YSQA fue incubada en mi TFM del máster de Pensamiento y Creación Escénica Contemporánea de la ESADCyL, donde hice una amplia investigación bibliográfica sobre cómo vivimos hoy en día las relaciones sexoafectivas, las RRSS y las apps de citas, y si aún existe el amor romántico. A partir de ahí creé una protopieza de 20 minutos (que defendí frente a un tribunal en el teatro de la ESAD) y que posteriormente fue tomando forma hasta generar una pieza multidisciplinar donde performance, artes vivas y audiovisuales se entremezclan con piel, cuerpo, máscaras y autoficción.

 

 ¿A quién admiraba de pequeño ?

A mis abuelas.

Mi abuela Maruja, mujer fuerte agricultora de los campos de Castilla y a la que recuerdo llamándome lebrel con una media sonrisa mientras le pedía que me diese chochos (pienso) para poder darle de comer a su gata Mora en el corral.

Y a mi abuela Milagros que es la tía más chula, libre, espontánea y cachonda que conozco. Ella sí que es una contemporánea.

Creo que de Maruja he heredado la fuerza inagotable, la determinación y la resiliencia, y de Milagros la capacidad de recuperarme de las embestidas de la vida sin perder la sonrisa, la luz y el sentido del humor.

Las admiraba y las sigo admirando.

 

Aprendí mucho de….

Mi maestra Consuelo Trujillo. Aprendí y sigo aprendiendo.

Consu es maestra, amiga y familia.

La conocí por primera vez en una obra de teatro en el Matadero donde ella actuaba. Me la presentó una compañera de clase de interpretación, y cuando la miré a los ojos por primera vez sentí una conexión ancestral, como si nos conociésemos de otra vida.

Luego por casualidades (o no) coincidíamos a la salida de otras obras de teatro, en los bares, en la cañas de después. Y siempre nos decíamos hola y adiós.

Pero no fue hasta hace cuatro años, cuando pude tomar un curso con ella, donde conectamos fuertemente. Consu es maestra de actores y experta en Lorca (y muchas más cosas como en la psicología humana o la vida). En aquel curso trabajamos en torno a “El Público” e interpreté el personaje de cascabeles. Fue una catarsis. Hubo un click en mi alma y en mi corazón. Desde ese momento empecé a aprender lo qué es actuar. Que para mí ya no es tanto actuar, sino más bien ser. Ser canal. Quitarme mi máscara y dejarla a un lado, para poder conectar con las palabras del autor y que algo superior me atraviese, y donde yo ya no tenga tanto el control sino que me entregue. Desde entonces me sigo formando con ella y sigo teniendo el privilegio y la oportunidad de aprender más de la actuación, del arte, de la vida y de mi mismo.

 

 No me ha enseñado nada….

Uy que difícil darte una respuesta concreta a esto. No creo que algo/alguien no te enseñe nada… creo que de todo puedes aprender algo… De toda experiencia, de toda vivencia, de todo curso, de todo profesional… ya sea mejor o peor. Aunque creas que no has aprendido nada, seguro que si indagas y rascas un poquito más, algo has aprendido. Aunque sea algo con lo que no estés de acuerdo o no te apetezca volver a aprender. Por lo menos ya tienes claro que algo no es para ti o no te sirve o no te funciona o no lo compartes en este momento. Todo es aprendizaje…

 

 ¿Qué personajes celebres le gustaria dirigir?

Mmmmmm Lorca me apasiona. Así que cualquier personaje lorquiano sería un caramelito para mi.

Por soñar me encantaría tener algún día la suficiente madurez, sabiduría y experiencia como para poder dirigir a los personajes de “El público”.

Y antes de que ese momento llegue, por no ponerme tan ambicioso, me encantaría dirigir el personaje de “Doña Rosita la soltera”, que tampoco es moco de pavo oye.

 

¿Con que actores/directores le gustaria trabajar?

Pues me encantaría trabajar con actores-directores. Todo junto. Actores que sean también creadores.

Consuelo Trujillo, Ana Rujas, Alberto Velasco, Carlota Ferrer, Alberto Cortés, Ana Esmith, Julia De Castro, Bárbara Mestanza, Nao Albet, Marcel Borràs, Luz Arcas… Admiro su trabajo. Siempre me ha fascinado la capacidad que tienen de crear, de actuar y de dirigir. Por este motivo me encantaría poder trabajar con ellxs, bien siendo dirigido, bien dirigiéndoles o aún mejor: creando colectivamente.

 

¿Como se gestiona la incertidumbre ante un proyecto que no llega?

 

En mi caso yendo a terapia.

Soy hiperexigente. Y muy ambicioso. Y cuando sueñas muy alto y te pones metas muy altas y trabajas a un ritmo muy alto y vuelas muy cerca del sol pues te pasa como a Ícaro… que se te derriten las alas y la caída es bestialmente fuerte, voraz y dolorosa.

Ahora mismo estoy trabajando en mis sesiones de terapia en darme cuenta de qué es fantasía y qué es real. Qué metas que me pongo son fantasías. Y cuáles son realistas. Qué he idealizado y qué no. Qué me he contado, qué me he creído y cómo me he autoengañado.

Y esto es muy duro. Porque llevo 14 años, (media vida) luchando por abrirme un hueco en este mundo tan difícil y competitivo. Y ahora que llevo más de 6 años sin recibir una llamada para ni un solo casting de ficción o ahora que me he dado cuenta que no he logrado todo lo que en un momento soñé, pues la tristeza es muy profunda y la frustración es muy grande.

Yo no quiero inmolarme en mi deseo.

Yo quiero vivir de mi vocación, por supuesto, pero sin desintegrarme en la vorágine del workaholismo.

Amo el teatro. Amo el cine. Amo actuar. Amo crear. Amo dirigir.

Pero también quiero aprender a amarme y aprender a amar la vida. No quiero perderme el momento presente y todo lo que me puede regalar la vida, por estar ciego y obcecado en la conquista de un sueño que quizás no se cumpla.

 

 ¿Como se celebra cuando si llega?

 

Con los pies en la tierra.

Porque todo pasa.

Lo bueno y lo malo.

Todo pasa, siempre.

Ahora estás arriba y mañana estás abajo.

O viceversa.

“Pedes in terra ad sidera visus”

 

 Un director debe tener un plan b para poder sobrevivir,¿cual es el suyo?

 

Pluriempleo.

En los últimos años he trabajado de: profesor, monitor, secretario, camarero (en varios bares y discotecas), barista, traductor e intérprete de inglés, creador de contenido educativo, acomodador en el teatro o incluso produciendo un festival de cine queer.

Ojalá no tener que trabajar precariamente en tres cosas diferentes a la vez, mientras sigues formándote y estudiando… y con el nulo tiempo libre que te queda restante lo inviertes en crear y producir tus propias creaciones escénicas y audiovisuales.

 

¿Cuales son las historias que más le atraen actualmente para dirigir?

Las historias reales contadas desde la verdad.

Historias personales. Historias contadas sin máscaras. Historias con piel, con carne, con pellejo, con corazón, con vísceras, con fluidos y con alma.

Historias que se cuenten desde un lugar transparente, honesto y sincero con une misme.

Creo que tanto en el teatro como en el cine (y en el arte en general) para conectar con lo universal hay que atravesar lo íntimo y personal.

 

 ¿El mejor momento vivido sobre las tablas?

 

Cuado tuve la oportunidad de actuar con el Centro Dramático Gallego, en la obra “Si fuesen turistas llevarían gafas de sol” dirigida por Fran Núñez. A raíz de un workshop online que hice con su compañía (donde teníamos que crear una dramaturgia para zoom que tratase sobre la migración) tuve la oportunidad de actuar en su obra y de que mi pieza se introdujese en la dramaturgia.

Había creado una cápsula sonora, un viaje sensorial a través de los oídos y con los ojos cerrados, y donde narraba la historia de mi abuela Maruja, niña asturiana que tuvo que huir de su tierra con su familia, durante la guerra civil, de las garras de los falangistas porque mi bisabuelo era sindicalista minero. Mi abuela había fallecido ese año durante la pandemia del COVID y no me había podido despedir de ella. Fran adaptó esta pieza que creé originalmente para zoom, y la introdujo en su obra, apagando todas las luces del teatro mientras yo iba con un micro narrando la historia y entremezclándola con la cápsula sonora. Fue muy emotivo para mí poder contar la historia de mi abuela encima de un escenario, y terminarla cantando el “Asturias patria querida” como ella hacía cada vez que iba a visitarla. Sentí que de algún modo pude despedirme de ella en un lugar sagrado: el escenario.

 

 ¿ Y el peor?

 

Fue un momento escatológico. No quiero entrar en detalles peeeeero… aquella noche de miércoles otoñal venía a verme actuar al teatro una representante super tocha y cinco minutos antes de salir a escena me cagué. Encima. Literal. Los detalles los dejamos para la próxima entrevista 😉 spoiler: no me cogió la representante.

 

Una obra que le haya herido su sensibilidad como espectador…..

Yo creo que ninguna… es que no considero que una obra hiera mi sensibilidad como espectador. Me puede gustar más o menos… Puedo compartir las elecciones artísticas y técnicas más o menos… pero nunca he llegado a un punto en que me haya herido la sensibilidad… si no conecto con la obra por lo que sea (no tiene por qué ser necesariamente por un tema de baja calidad, puede ser que ese día emocionalmente esté vibrando en otra energía) pues me pongo a analizar y compartimentalizar la técnica de la obra y me pongo a descifrar cómo han conseguido x efecto de luz, o cómo han conseguido x vestuario o cómo han conseguido x movimiento o x atrezzo o x escenografía o x videoproyección… Me pongo más analítico y detallista, para tratar de empaparme al máximo  y poder ampliar mi registro y seguir creciendo como creador.

 

 Y una que le haya insultado a su inteligencia……

De nuevo no considero que una obra me haya insultado. Y mucho menos a mi inteligencia. Primero no me considero tan inteligente o narcisista como para sentir que me hayan insultado la inteligencia… y segundo yo creo que una obra nunca puede insultar tu inteligencia porque como he mencionado anteriormente de todo puedes aprender algo, y por tanto más que insultar te estará enriqueciendo, digo yo…

 

¿Qué tal sientan los premios,como se digieren para continuar después?

Pues como no he ganado ninguno (todavía) no te lo puedo decir.

Pero mi sabor de helado favorito desde que tengo 4 años es el de nata bombón 😛

 

 Querría conocer a :

A mi yo de 80 años y pedirle que me diese algún consejo para poder estar más en paz y tranquilo conmigo, confiar en mi proceso, seguir conectado con mi vocación desde un lugar más amable y no perder la fe.

 

¿Qué le anima a no rendirte en esta profesión?

El fuego que todavía inunda mi pecho cada vez que me subo o me bajo de un escenario o cada vez que me pongo delante o detrás de una cámara. Es una alegría tan grande, una sonrisa interior tan cálida, un abrazo tan tierno que no te lo puede explicar. Y quien lo probó, lo sabe.

Tampoco sé si esto es inagotable. Tengo miedo de que no me dure para toda la vida. Porque tengo miedo del frío y oscuridad que pueda aparecer si algún día se apaga la llama de mi vocación, que de momento es lo que me impulsa a seguir intentándolo.

De momento, para no perder la fe, me repito la frase de Nina en “La gaviota”: “Cuando pienso en mi vocación no le temo a la vida”

 

¿Qué le  gustaría estar haciendo dentro de diez años?Y en donde?

 

Poder vivir de mi arte, talento y vocación.

Poder pagarme las facturas actuando, dirigiendo, produciendo y/o creando.

No más pluriempleo.

No más precariedad.

Y sobretodo: Poder vivir. En lugar de sobrevivir.

 

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