Elena Mateo Galindo.»Sobre las tablas»

Elena Mateo Galindo (1998) es actriz, dramaturga y directora de escena. Se graduó en Sociología por la Universidad de Granada y posteriormente, se formó en artes escénicas en la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia, dentro del itinerario de interpretación en el teatro físico y de creación; y, en la ESADCYL, donde se tituló del Máster de Pensamiento y Creación Escénica Contemporánea.
Nacional 340 supone su ópera prima profesional como dramaturga y directora, espectáculo Finalista en los Premios Max de Artes Escénicas a Mejor Autoría Revelación y Mejor Espectáculo Revelación 2024. Su última obra como autora y directora, Arquitectura emocional consiguió el 1º Premio del Jurado en el Festival Creamurcia, y su versión ampliada será estrenada en 2026 en el Teatro Romea de Murcia. Además, ha realizado publicaciones para la Revista Fila Á, Primer Acto, MUTESAC, DREM, entre otros.
En 2025, recibe formación como Ayudante de Dirección en el Teatro Español y es una de las cuatro dramaturgas seleccionadas dentro de las Residencias de escritura del Centro Dramático Nacional (2024-25) con la que acaba de publicar su último texto teatral titulado La nieve sobre nosotras, que reflexiona sobre el consentimiento sexual. Recientemente ha sido la autora seleccionada para la residencia breve de escritura en la Sala Beckett.

¿Cuándo fue la primera vez que pensó en ser directora?

Desde pequeña quise ser actriz y escritora. Sabía que quería crear historias. Me acuerdo decirle a mi madre una vez que de mayor quería trabajar en una
empresa que se dedicase a vender ideas. “Es que se me ocurren muchas cosas”, algo así le dije. O eso recuerdo.
Pero así como profesión fue durante la ESAD. En el taller de 4o de carrera de
interpretación en el teatro de creación, cuando empecé a ser consciente de que no solo tenía ideas escénicas, sino que tenía intuición sobre cómo dirigirlas y trabajarlas, que me interesaba creativamente tomar decisiones. Después, con mi compañía “physical collage”, esa realidad se me materializó de una manera más nítida.

 ¿Y cuándo sintió que lo había logrado?

Supongo que cuando estrenamos “Nacional 340”. Lo que pasa que después de
tu primera obra creo que es normal que te entren inseguridades. Posteriormente, con la creación de “Arquitectura emocional” me reafirmé no solo de que podía escribir y dirigir, sino que quería y disfrutaba haciéndolo.

 Su primera vez sobre las tablas fue en…

Pues la primera vez que me subí a un escenario fue en el Conservatorio de
Danza de Murcia. Que curiosamente es el mismo escenario de la ESAD de
Murcia, donde me estrené en teatro cuando estudiaba allí.

Y la última ha sido en…

En el Teatro Cervantes de Abarán con “Nacional 340”. Fue muy bonito ese
bolo, porque hacía tiempo que no actuábamos. Y además, justo antes habíamos ido a un instituto a hablar con jóvenes sobre la obra. Conseguimos que vinieran muchos y es muy reconfortante eso. Hacer teatro en pueblos es muy bonito, porque para muchos de esos jóvenes era la primera vez yendo al teatro. Y la primera vez viendo teatro contemporáneo.

 ¿A quién admiraba de pequeña?

De pequeña me encantaban muchas actrices de cine. La mayoría de las
películas que solía ver de niña. Me encantaban Meryl Streep, Kate Winslet y
Saoirse Ronan.

¿A quién admira ahora?

A Céline Sciamma, Alauda Ruiz de Azúa, Elena Martín Gimeno, Greta Gerwig,
Carla Simón, Lucía Carballal, Marcos Morau, Annie Ernoux… Y podría seguir
infinitamente. Sin referentes no somos nada.

Aprendí mucho de….

De mi profesora de Ciudadanía en el colegio. Nos traía películas controvertidas
para generar debate en clase, para analizarlas y construir una opinión crítica al
respecto. Con ella descubrí Tiempos modernos, Cadena perpetúa, El pianista…
También, recuerdo mucho a diferentes profesores de la carrera de Sociología.
Mucho de lo que aprendí en la facultad lo utilizo, a mi manera, en mi
investigación escénica, en mi forma de crear.

No me ha enseñado nada….

Yo creo que todo nos enseña algo.

 ¿Qué personajes célebres le gustaría dirigir?

Pues a ver si soñar es gratis… Obviamente Javier Bardem o Patricia López-
Arnaiz.

 

 ¿Con que actores/directores le gustaría trabajar?

Pues con tantísima gente… En teatro, de actores diría a Javier Cámara y de
directoras a Beatriz Jaén. En cine, lo que más me gustaría ahora mismo sería
actuar en algún proyecto de Alauda Ruiz de Azúa o Céline Sciamma.

 ¿Cómo se gestiona la incertidumbre ante un proyecto que no llega?

Pues como se puede. Más que un proyecto que no llega, sufro más cuando hayproyectos que se estancan. Es duro asumir que la vida de las obras teatralesindependientes es muy corta. Porque el circuito está saturado. Y tener una obra y no poder girarla es lo más desalentador.

¿Cómo se celebra cuando sí llega?

Con muchas ganas y mucha ilusión.

 

 Una directora debe tener un plan B para poder sobrevivir, ¿cuál es el suyo?

Bueno, yo no solo soy directora, soy dramaturga y actriz. Y todas son mi plan A. Mi sueño sería poder ligar un proyecto de cada tipo. Es difícil. Este último
año lo he conseguido. Es agobiante, pero gratificante. Si no me dedicase a esto, me dedicaría a la sociología, quizá habría realizado un doctorado. Me gusta mucho la investigación y la academia.

 ¿Cuáles son las historias que más le atraen actualmente para dirigir?

Pues aquellas que tengan un conflicto social, una pregunta imposible de
responder. Las que nos hagan reflexionar colectivamente y mirar a aquello que
nos da pereza, nos agobia o nos contradice.

 ¿El mejor momento vivido sobre las tablas?  

Creo que cuando actuamos con “Nacional 340” en el Teatro Romea de Murcia,
fue algo muy especial. Hubo una sinergia, una conexión con el público y entre
nosotras. Sin lugar a dudas, de los bolos más especiales que hemos tenido.

 ¿Y el peor?

Una muestra a público de “Nacional 340” en el Centro Párraga. El teatro se
rompió técnicamente y realizamos una muestra sin luz. No bajaron ni las
gradas. Estábamos muy perdidas, porque durante la residencia no habíamos
podido ensayar, todo se centró en intentar que funcionase la luz. Ahí aprendí
que sin unos mínimos, quizás es mejor no mostrar. Porque se sufre por algo que no depende de ti.

 Una obra que le haya herido su sensibilidad como espectador…

Me acuerdo que Terebrante de Angélica Liddell me removió mucho y me
agotó. “Comedia sin título” de Marta Pazos, también me provocó demasiadas
emociones contradictorias. Pero son obras que atraviesan mi memoria. Y
supongo que el arte, cuando es bueno, hace eso. Quizá no disfrutas todo el rato durante la función, pero resiste en el recuerdo.

 Y una que le haya insultado a su inteligencia…

Historia del amor de Señor Serrano.

 ¿Qué tal sientan los premios, cómo se digieren para continuar después?  

Pues mucha felicidad, y un chute de confianza para seguir.

 Querría conocer a: 

A cualquiera de las personas que he citado antes que admiro.

 ¿Qué le anima a no rendirte en esta profesión?

La pulsión por contar historias. La necesidad imperiosa de  crear. Es un
deseo insaciable del que no quieres escapar.

 ¿Qué le gustaría estar haciendo dentro de diez años? ¿Y en dónde?  

Me gustaría hacer cine. Y seguir haciendo teatro. Dónde sea, pero feliz y tranquila.