¿Con qué productor os gustaría colaborar y en qué estudio mítico grabar?
Sería genial coincidir con Ross Robinson, por ejemplo, y probar sus métodos de grabación terapéuticos. En cuanto a estudio mítico, la verdad, preferimos estar cuanto más cómodas mejor; el estudio es un sitio en el que tirarte horas y sacar lo mejor de ti. No hay que irse tan lejos para tener buenos estudios. Sería mejor traer a Ross aquí ?
Si tuvierais carta blanca para hacer de curadores en un festival, ¿qué bandas y DJs os gustaría incluir, nacionales e internacionales?
Si tuviéramos carta blanca para curar un festival, pondríamos dos escenarios como mucho: menos es más, suficiente para cubrir los cambios de bandas sin que nadie se pierda nada. Los festivales con cien escenarios a la vez… se nos hace difícil seguirlos; nos gusta algo más sencillo y cercano. En cuanto a bandas, nos encantaría traer a Turnstile para la energía punk y el pogo, y a Charli XCX para bailar un poco. Y como DJs, Underworld, Skrillex y Four Tet. Simple, directo y con buen rollo.
¿Qué colaboración especial os gustaría tener, ya sea en directo o produciendo?
Por ejemplo, nos molaría que cantase en un tema Jeremy Bolm, de Touché Amoré.
¿En qué paraje increíble de la naturaleza os gustaría tocar?
Sabela piensa: ok a la naturaleza, pero para tocar no tanto. De hecho, algunos de nuestros peores conciertos fueron en parajes idílicos. Antes que un paisaje espectacular, son imprescindibles la sombra, la oscuridad y una buena temperatura; a partir de ahí, ya se puede empezar a hablar de naturaleza. A Susana le encantaría tocar en el rancho de Willie Nelson, el “Luck Ranch”, en Spicewood, TX.
Si pudierais viajar en el tiempo, ¿a qué conciertos míticos del pasado os gustaría asistir?
Viajemos al Woodstock 99, pero con una versión alternativa en la que nos quedamos con el cartelón y la gente entregadísima, y eliminamos todo lo malo que nos mostró el documental Trainwreck: Woodstock ’99. Musicalmente era una locura: la gente estaba completamente entregada y había una sensación de caos colectivo que tenía que ser impresionante vivir desde dentro. Y ya que estamos, también nos encantaría revivir el Festimad. Ese tipo de programación se echa mucho de menos; algo tendremos que hacer para que vuelva a existir un festival así.
¿A qué artista elegiríais como ministro de Cultura para gestionar la situación actual del país?
Llegados a este punto, a Evaristo Páramos: analista sociopolítico donde los haya y seguro que sería un movimiento sorprendente.
¿En qué banda sonora de película o serie os habría gustado aparecer y/o componer?
Estaría guay formar parte de la peli Perfect Days. El protagonista tiene una manera muy especial de relacionarse con la música, casi como un ritual. Formar parte de su selección sería un honor, y en general la película tiene una sensibilidad cotidiana muy atrapante. Y, de algún modo, ya hemos tenido la suerte de vivir algo parecido: Carlota Pereda nos escogió para su corto Cerdita, que ganó un Goya, y luego contó con nosotras también cuando el proyecto se convirtió en largometraje. Ahora mismo estamos también involucradas en su próximo proyecto, y formar parte de su equipo nos encanta, ella es brillante.
¿Qué tema vuestro mandaríais al espacio para conectar con vida extraterrestre?
Nine, de Unaligned, es un tema espacial en sí mismo. Seguro que funcionaría para empezar a conectar con otras formas de vida, no solo por la letra, también por las frecuencias de la música.
¿Qué papel creéis que jugarán los músicos cuando la IA componga mejor que vosotros?
Eso no va a pasar; lo que hace que la música mole es que sea de verdad. Es eso lo que conecta, así que no nos vamos a preocupar por eso. Deberíamos preocuparnos por entrenar la IA para que haga las cosas aburridas y nos deje tiempo para hacer las divertidas.
¿Qué parte de vosotros desaparece cuando tocáis... y cuál aparece?
Cuando tocamos desaparece bastante el autojuicio; eso lo dejamos para los ensayos. En el escenario la suerte está echada y toca confiar: solo queda pasarlo bien, disfrutar y dejarse llevar. Y lo que aparece casi siempre es la parte más lúdica, la diversión, el “gamberreo” y esa sensación de que estamos dando el mejor concierto de nuestra vida, que al final es lo que más nos importa.
¿Cuál consideráis que sería el cénit de vuestra carrera?
Ahora mismo no nos planteamos llegar a una meta concreta; pensamos en esto como una carrera de fondo. Queremos seguir tocando, viajando, conociendo bandas y compartiendo escenario con ellas. Disfrutar el momento. Pero, puestos a pedir, ¡nos encantaría llevar algunos pipas en la gira! Es una locura lo que pesan nuestras movidas.
¿Qué sala o club os habría gustado dirigir o programar?
Nos ponemos un poco intensas y pensamos en cosas como el concierto de Gojira en los Juegos Olímpicos de París 2024; fue impresionante. Todo lo que tenga que ver con descontextualizar propuestas, colocarlas donde no se esperan y volar un poco la cabeza nos flipa. Que Gus nos deje programar un mes Krazzy Kray sería otro sueño. A ver si con esta entrevista lo vamos convenciendo.
¿Qué instrumento/máquina inalcanzable os gustaría poseer?
Ya la tenemos: se llama “botón del rock” y lo usa nuestro técnico Puga en los directos.
¿Qué medidas y soluciones aplicaríais para revalorizar la música y la cultura en nuestro país debidamente?
Revalorizar el arte en los coles, así de simple. Motivar a los niños, darles referentes y espacio para la creatividad. Porque ahora mismo parece que vamos justo al revés: en vez de fomentar la curiosidad y el pensamiento crítico, estamos fabricando robots para que todos acaben en Administración de Empresas. ¡Qué aburrimiento de sociedad!
¿Cómo imagináis la música cuando no existan escenarios ni pantallas?
Nos la imaginamos igual de presente o más. Si lo piensas, la música existe desde la prehistoria, mucho antes de escenarios o pantallas. Seguramente seguirá igual de viva, solo que más libre… como una rave eterna, con gente tocando, bailando y conectando mil formas.
¿Con qué realizador de videoclips os gustaría trabajar? ¿Qué videoclips elegiríais de ellos?
Hay muchos interesantes, pero por ejemplo nos molaría trabajar con Diana Kunst, que hace cosas visualmente muy potentes y que narrativamente son complejas a nivel simbólico. Tiene vídeos muy buenos; nos encantaría trabajar con ella.
¿Qué disco os cambió la forma de entender la música, os habría gustado componer y por qué?
Sabela: Devil Came to Me, de Dover, seguramente fue el disco que cambió mi forma de relacionarme con la música y de querer aprender a tocar. Después hubo muchos más, pero ese fue un poco la chispa.
Susana: En mi caso, estaría entre Kid A, de Radiohead, y Urban Hymns, de The Verve. Kid A lo escuché por primera vez en la universidad y no podía dejar de descubrir nuevos sonidos cada vez que lo ponía; ahí empecé a amar las capas de pistas que llevaban a un sonido que me resultaba súper extraterrestre. Urban Hymns también fue un shock: mi primo me lo puso cuando tenía 8 o 10 años y supe que “Bitter Sweet Symphony” sería un himno. Me voló la cabeza.
Paula: Descubrí System of a Down con 13 años aproximadamente y me volaron la cabeza. Escuchaba Hypnotize y Mezmerize en bucle a diario. Me aprendí todos los temas en la batería, sin doble pedal, claro, jajaja. El nu metal me pegó muy fuerte. También es cierto que en esa época podía pasar del Iowa, de Slipknot (otro de mis primerísimos descubrimientos), a cualquier recopilatorio de OT o mismamente a Aventura.
Lucía: Para mí, Paranoid, de Black Sabbath.
¿Qué joyas en vinilo os gustaría conseguir?
Cualquier vinilo que cuente un poco nuestra historia musical, la música que nos ha acompañado todos estos años. Desde In Utero, de Nirvana, o American Idiot, de Green Day, hasta Carne para la Picadora, de La Polla Records, pasando por Barrio Fino, de Daddy Yankee, Post Orgasmic Chill, de Skunk Anansie y Tragic Kingdom, de No Doubt.
¿Qué institución cultural os gustaría hackear desde dentro?
En general hay que hackearlo todo, el “sistema”, como se suele decir. Estamos gobernados por pedófilos multimillonarios y pagamos impuestos de locos por consumir arte. Apaga y vámonos.
Y para terminar:
¿Cuál sería el futuro ideal para los músicos en este país?
Sería un futuro con plataformas sin algoritmos nazis y rescatar la música de los festivales de influencers :)
