Director, autor, formador, gestor y artista plástico
Inicia su formación teatral en la Escola d’Actors de Barcelona a finales de los años setenta. Allí realiza también sus primeras experiencias como actor en diferentes colectivos. A mediados de los años ochenta se traslada a Madrid, donde continúa su formación como actor, director y dramaturgo con profesionales nacionales e internacionales de primer nivel.
A finales de los ochenta forma parte del proyecto Cuarta Pared, donde desarrolla su entrenamiento teórico y práctico como director y gestor. Su colaboración con este proyecto, durante más de treinta años, ha generado propuestas como la creación del primer departamento de comunicación, el área infantil y juvenil, así como los talleres de iniciación. Otros proyectos destacados fueron la creación y dirección de AFORO – Cursos Internacionales de Teatro y del Departamento de Dramaturgia del Actor dentro del Curso Regular.
Paralelamente, a comienzos de los años noventa, crea su propia compañía, dedicada durante casi dos décadas a la puesta en escena de autores españoles vivos como Rodrigo García, Angélica Liddell, Juan Mayorga, Itziar Pascual, Raúl Hernández Garrido, Francisco Nieva, Beth Escudé i Gallés, Sergi Belbel, José Ramón Fernández, entre otros.
Asimismo, funda un espacio de formación e investigación: C.E.T. – Centro de Entrenamiento Teatral, que llegó a tener sede en Madrid y Barcelona. A finales de los noventa crea Dante, un espacio de investigación sobre nuevos lenguajes y performance. Muchas de las acciones realizadas en la vía pública abordaron temáticas de gran relevancia social como los atentados del 11-M, el sida, la inmigración, la violencia machista o el racismo.
A mediados de los años 2000 pone en marcha un nuevo proyecto innovador: CDR – Centro Dramático Rural, ubicado en un pueblo de Cuenca, donde desarrolla propuestas para el diálogo entre tradición y vanguardia. Entre los proyectos generados destacan Museo en los Muros, Retratos de Memoria, el Festival MiraDANZA, F.E.O. – Festival Escena Objeto, el Certamen de Textos Breves “Francisco Nieva” y una programación de residencias de creación.
También crea el espacio Nido Dadá, dedicado al universo del Teatro de Objetos, el teatro para bebés y los libros de artista. Ha dirigido experiencias escénicas en España, Portugal, Finlandia, Chile y Argentina.
¿Cuándo fue la primera vez que pensó en ser director?
En realidad no hubo un momento concreto en el que pensara ser director. Fue algo que surgió a partir de mis trabajos como profesor. Siempre tenía que realizar una práctica final en los múltiples talleres que he impartido y, tras uno que impartió Antonio Malonda, vi que dirigir era algo que podía hacer bien. Con el tiempo me atrapó, desplazando al actor que inicialmente iba a ser.
¿Cuándo sintió que lo había logrado?
No hay un día concreto en el que haya sentido que lo he logrado, ni siquiera cuando llegó algún premio. Mi trabajo como director se ha desarrollado en el movimiento alternativo y ahí no hay fechas de graduación, sino una pelea constante por la supervivencia.
Su primera vez sobre las tablas fue en…
Como actor, a finales de los años ochenta, en Barcelona, en una agrupación de aficionados. Como director, con la obra En compañía de abismo, de Sergi Belbel, a principios de los noventa en Madrid.
¿Y la última?
Como director, mi último estreno ha sido La memoria en el río, el 11 de diciembre de 2025, en la Sala Lagrada de Madrid. Un trabajo de teatro de objetos a partir de lo ocurrido en la DANA en Mira (Cuenca), en el que también estaba en escena.
¿A quién admiraba de pequeño?
En mi pueblo no tenía acceso al teatro. Solo vi dos funciones de títeres que me fascinaron. En televisión veía Estudio 1, pero no llegué a ser fan de ningún actor. La primera artista que me impactó en teatro, siendo adolescente, fue Nacha Guevara, a la que vi en Nacha de noche.
¿A quién admira ahora?
A todo aquel artista que hace teatro por la necesidad de cambiar el mundo, huyendo de modas y egos.
Aprendí mucho de…
Tuve la suerte de asistir a talleres impartidos por profesionales muy interesantes de la escena. Uno que no olvidaré nunca fue Arnold Taraborelli, un verdadero maestro.
No me ha enseñado nada…
Muchos prepotentes que creen haber inventado el teatro cuando ya lo hicieron los griegos hace muchos años, y los clasistas que generan espacios herméticos donde no hay rito, solo superficialidad.
¿Qué personajes célebres le gustaría dirigir?
Muchos: Shakespeare, Calderón, Chéjov, Lorca, Valle-Inclán…
¿Con qué actores o directores le gustaría trabajar?
En este momento de mi trayectoria no tengo el sueño de trabajar con nadie en concreto. He trabajado con profesionales cómplices que han permitido que mi trabajo viera la luz, y eso es lo más importante para mí.
¿Cómo se gestiona la incertidumbre ante un proyecto que no llega?
Con trabajo constante, no esperando esa respuesta posible, sino desarrollando otras ideas.
¿Cómo se celebra cuando sí llega?
Con la realización más profesional posible del trabajo. Sin grandes celebraciones; no es más que el paso siguiente.
Un director debe tener un plan B para sobrevivir. ¿Cuál es el suyo?
He tenido muchos planes B, sobre todo la pedagogía, que empecé para sobrevivir a la inestabilidad del trabajo como actor o director y que con el tiempo se convirtió en una gran pasión.
¿Qué historias le atraen actualmente para dirigir?
Historias que conmuevan al público y le supongan una experiencia diferente. El teatro de objetos es ahora mi gran pasión como creador: emociona y hace pensar éticamente desde la poesía visual.
¿El mejor momento vivido sobre las tablas?
No hay uno concreto. Diría que es cuando comprendo profundamente las razones de la obra que he hecho y entonces me emociono.
¿Y el peor?
Aquellos en los que he sentido el rechazo del público. Trabajamos para él.
Una obra que haya herido su sensibilidad como espectador…
Aquellas en las que solo veo soberbia y estupidez por parte de quien las hace.
Y una que haya insultado a su inteligencia…
Las obras “didácticas” que tratan al público como tonto. Desgraciadamente, hay muchos casos hoy en día.
¿Qué tal sientan los premios?
Sientan bien, aunque no hay que creer que deban cambiar los objetivos propios.
Querría conocer a…
Creadores del pasado: Lorca, Margarita Xirgu, Shakespeare, Genet…
¿Qué le anima a no rendirse en esta profesión?
Es lo que más me apasiona, aunque también es lo que más me hace sufrir. Es una relación de amor-odio.
¿Qué le gustaría estar haciendo dentro de diez años y dónde?
Si sigo vivo, hacer creaciones personales en el espacio rural que gestiono: el Centro Dramático Rural, huyendo de la exposición mediática.
