Víctor Sáinz
Madrid, 26 de agosto 1994
Manchego de corazón y crecido en el Barrio del Pilar, Víctor se titula en
la Real Escuela Superior de Arte Dramático en 2018. Antes de entrar en la
escuela empezó siendo payaso, pero su primer trabajo profesional es de
titiritero. Un diletante en la música, porque chapurrea el clarinete, la guitarra
española, la batería, el cajón flamenco… Decidió hacer uso de todos estos
conocimientos y, antes de acabar la escuela, montó un grupo de teatro de
calle con el que viajó por Francia e Italia viviendo de lo que sacaban cada
día.
Termina la RESAD y se convierte en el integrante más joven de la 5a
Promoción de la Joven CNTC (2018-2021). Destaca su participación en los
montajes de la CNTC (en orden cronológico): Los empeños de una casa –
dirección de Pepa Gamboa y Yayo Cáceres–, El Banquete –dirección de
Catherine Marnas y Helena Pimenta– ; La vida es sueño –dirección de
Helena Pimenta–; La señora y la criada –dirección de Miguel del Arco–; En
otro reino extraño –dirección de David Boceta–, y Sueño de una noche de
verano –dirección de Bárbara Lluch–; Troyanas –dirección de Adriana
Ozores–; La Gran Cenobia –dirección de David Boceta–.
También ha trabajado para el Teatro de la Zarzuela en la producción de El
Barberillo de Lavapiés, bajo la dirección de Alfredo Sanzol. Y en el Centro
Dramático Nacional en el montaje de La Cabeza del Dragón, dirigido por Lucía
Miranda. Ha protagonizado Bitch Coin en el Pequeño Teatro Gran Vía –
dirección de José Masegosa–, y ha coprotagonizado con Anabel Alonso La
Celestina –dirigida por Antonio C. Guijosa–.
También desarrolla su labor comofacilitador en proyectos de mediación cultural, como El Sueño, de Lucía Miranda, estrenado en el Festival Internacional de Alcalá de Henares; o en Yo Cuento, desarrollado en el Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid. Su últimotrabajo como actor en teatro ha sido en Historia de una maestra, dirección de Raquel Alarcón y Laura Ortega, en el CDN.
En cine ha participado en la película Los domingos, de Alauda Ruiz de
Azúa. En televisión ha trabajado en series como Respira, de Netflix; Atasco, de
Amazon Prime Video; o Innato, de Netflix.
¿Cuándo fue la primera vez que pensó en ser actor?
Fantaseé con la idea toda la adolescencia, pero la primera vez que
pensé dedicarme a ello seriamente ya estaba estudiando biología. Me
recuerdo camino a una práctica de laboratorio. Decidí que aquello no
podía ser para el resto de mi vida.
¿Y cuándo sintió que lo había logrado?
Creo que no es algo que se logre nunca. Lo percibo como una acción
en presente continuo. Si consigues superar la incertidumbre, la
intermitencia, las crisis cíclicas, lo estás logrando.
Su primera vez sobre las tablas fue en…
La sala Cuarta Pared, con 14 años, en una muestra del curso de fin de
semana. Profesionalmente vino después, haciendo teatro de calle en
Sicilia. La calle puede ser unas buenas “tablas”.
Y la ultima ha sido en…
El pasado 11 de enero, en el escenario del teatro Valle Inclán. El
precioso regalo con el que uno sueña cuando acude como público por
primera vez.
¿A quién admiraba de pequeño ?
En mis primeros recuerdos viendo teatro son títeres quienes habitan
las tablas. Pero mi primer recuerdo decisivo es de un Cyrano de
Bergerac, interpretado por Álvaro Lavín que me dejó completamente
traspuesto.
¿A quién admira ahora?
Creo que es fundamental tener referentes. Acumulo muchos.
Dependiendo del contexto (teatro, cine…) De todas las edades, desde Pablo Gomez Pando, Patricia Lopez Arnaiz o Natalia Huarte, hasta
Pepa Pedroche, David Lorente o Carmelo Gomez.
Aprendí mucho de…
Tantos y tantas compañeras… Compartiendo escenario o disfrutando
de sus trabajos como espectador. Pero sin duda, quien me marcó en los
inicios fue mi maestra Chelo García.
No me ha enseñado nada…
Creo que de todo se aprende algo, pero si tuviera que hacer
autocrítica, de poco me ha servido resignarme a la precariedad. Me he
victimizado mucho tiempo frente a la realidad de una profesión
infame, con un 97% de paro. Es terrible ese sentimiento de
indefensión. Aunque tampoco tengo todavía un enfoque claro ante esta
situación, percibirme como una víctima ante un mundo injusto no me
ha resultado una perspectiva fértil.
¿Qué personajes celebres le gustaría interpretar?
Hamlet, Segismundo, El Caballero de Olmedo y Cyrano son los
grandes personajes de la historía que siempre han rondado mis
fantasías.
¿Con que nuevos compañeros le gustaría trabajar?
Aunque me encanta hacer nuevos amigos, me gustaría que me tocara
trabajar con algunos de mis ya actuales amigos.
¿Cómo se gestiona la incertidumbre ante un proyecto que no llega?
Cada uno puede descubrir su manera. A mí me cuesta mucho
descifrar qué otras cosas me apetecen, despiertan mi voluntad.
Supongo que se trata de encontrar alternativas, que sí dependen de
uno para que salgan adelante, y que nos satisfagan o nos aporten una
razón por la que levantarnos cada mañana.
¿Cómo se celebra cuando sí llega?
Yo siempre invito a comer a las primeras personas con las que me toca
compartirlo. Una buena comilona con quien se alegre por ti.
Un actor debe tener un plan b para poder sobrevivir,¿cual es el suyo?
Yo me dedico también a la mediación cultural, me hace inmensamente
feliz. También hago trabajo unipersonal con actores que me solicitan
para preparar un personaje o una audición. Y hasta el año pasado
daba clase en una escuela. Ahora pretendo ser coordinador de viajes
para grupos. En fin, una auténtica lucha por la supervivencia, pero de
momento, fiel a mi felicidad.
¿Cuales son las historias que más le atraen actualmente para interpretar?
En las que se me permite aportar mi creatividad. Creo que no depende
tanto de la historia, como de la manera en la que se construye y se
participa.
¿El mejor momento vivido sobre las tablas?
Nunca he estado a favor de los favoritos. Es un trabajo precioso y voy
acumulando momentos maravillosos que son el impulso para seguir
peleando. Me emocioné mucho una de las últimas funciones de La
Celestina en el teatro Fernando de Rojas de Toledo; vinieron a verme
los espíritus de mis abuelos.
¿ Y el peor?
Podría decir un imparable ataque de risa colectivo en la última función del
Sueño de una noche de verano, con la Joven CNTC. No podíamos seguir
la escena. Y no paramos de reír ni en patas, con dolor de abdominales
incluido. Casi muero de la risa con Alejandro Pau. El peor momento de lo
bueno que fue.
El primer espectáculo que fue una catarsis para mí fue…
Aquel Cyrano de Bergerac de la compañía Meridional. Despertó en mi
las sensaciones que me convirtieron en espectador el resto de mi vida.
Siempre he creído que es esa primera experiencia la que te hace volver
al teatro.
¿Y el ultimo catártico ha sido…?
Tuve la suerte de ver La Distance, de Tiago Rodrigues.
Una obra que le haya herido su sensibilidad como espectador…
Algunas partes de Mount Olympus: To Glorify the Cult of Tragedy de Jan Fabre
me dejaron descompuesto. Pude ver el fist fucking en 5 fila…
Y una que le haya insultado a su inteligencia…
La verdad es que me relaciono con toda función de teatro desde el más
absoluto respeto. Hay que ser muy valiente, trabajar mucho y
arriesgar otro tanto para que un espectáculo salga adelante. Es el
esfuerzo, tiempo y dinero de muchas personas. Con más o menos
aciertos, pero no será más que mi punto de vista. Por eso nunca me he
sentido insultado.
¿Cómo se maneja la autocensura para tratar ciertos temas ?
Es bastante complicado. En general suele esconderse un pequeño
Narciso en nosotros que busca ser adorado por los espectadores de lo
que hacemos. No solo en la creación, también en el resto de asuntos
que forman parte intrínseca a la profesión: entrevistas, promociones,
ruedas de prensa, redes sociales… Es una batalla constante contra la
voluntad de gustar a todo el mundo. Supongo que es una cuestión de
autoestima. No somos perfectos y nos equivocamos. Mucho. Cuanto
más honestos seamos con nosotros mismos, más en paz conviviremos
con la crítica externa.
¿Qué tal sientan los premios?,¿cómo se digieren para continuar
después?
De momento sólo me han nominado en los premios Fernando de Rojas
junto a Carmelo Gómez y Pedro Casablanc. El premio fue ser
nominado junto a estos dos grandes.
Querría conocer a:
Lópe de Vega cuando era joven.
¿Qué le anima a no rendirte en esta profesión?
Honestamente, el pavor a dedicarme a otra cosa. La sola idea de
trabajar en algo que no disfruto me provoca mucha angustia. Sigo
porque no puedo hacer otra cosa.
¿Qué le gustaría estar haciendo dentro de diez años? Y en donde?
Actuar en Berlín, en la Volksbühne; presentar una película en Cannes;
hacer una gira por todo Latinoamérica… Realmente con seguir
dedicándome a esto, dignamente, me conformo.
