El británico Chip Wickham, saxofonista, flautista, compositor y voz cada vez más presente en la escena del jazz contemporáneo europeo, aterrizó en Sala Villanos para presentar su último trabajo: «The Eternal Now», ante un público ávido de atmósferas que combinan espiritualidad, groove y sensibilidad melódica. Wickham, originario de Brighton (UK) y actualmente dividido entre el Reino Unido, España y Oriente Medio, ha construido con este álbum una declaración de intenciones: música que existe en el presente, sin las ataduras del pasado ni la presión del futuro.
Además del vuelo musical, Chip demostró ser un host extraordinario acercándose al público con muchísimo humor y dialogando sobre las experiencias que lo llevaron a componer sus diferentes canciones, generando un show descontracturado y cálido.
El concierto arrancó con “The Hit”, tema de su anterior disco «Cloud 10»: ensoñador y espiritual, con el sello de la mezcla de influencias que incluimos en el gran paraguas del «UK Jazz».
La introducción a su nuevo trabajo llegó con “Outside”, música que el propio Chip introdujo como “una canción sobre la sensación de mierda de vivir desconectados del mundo”: un momento sobrio del show, donde el saxo de Chip y la trompeta de Eoin Grace tejieron paisajes sonoros que parecían suspender el tiempo. A continuación, “No Turning Back” marcó el primer punto alto de la noche: el guitarrista local Lucas De Mulder, como invitado, añadió energía y desarrolló un extraordinario solo, provocando la primera catarata de aplausos de la noche.
El show continuó con “Interstellar”, música compuesta en homenaje a la película de Christopher Nolan, en la que Chip presentó a su contrabajista Simon «Sneaky» Houghton, y luego “Winter», definida por Wickham como su “hit”, en una lección de minimalismo emocional: pocas notas, mucho sentimiento, y una conexión directa con la audiencia que escuchaba en silencio.
La velada tomó un giro memorable con “The Road Less Travelled”, otra canción de su último disco «The Eternal Now»; lo que iba a ser un solo envolvente de Bruno Heiner en su sintetizador se convirtió en anécdota: el soporte cedió y el teclado cayó al suelo. Tras unos segundos de confusión, Bruno continuó improvisando en el piano acústico a su lado, generando otra catarata de risas y aplausos espontáneos. La música siguió y el momento se transformó en un recordatorio de la resiliencia del directo.
El cierre del show empezó a llegar con “La Bohemia”, una joya rara del repertorio, exclusivamente disponible en la edición vinilo de Japón de su disco «Cloud 10», y tocada, hasta anoche, sólo una vez en vivo hace dos años en el festival FujiRock.
El cierre con “Double Cross” cerró el ciclo del disco The Eternal Now, subrayando esa idea de flujo permanente que Wickham declaró como el corazón creativo de su álbum: música que respira, que se adapta, que existe en el momento presente sin perder profundidad ni raíces. En esta última canción, otro incidente técnico trajo la última ola de risas y aplusos de la noche: el sintetizador, ahora en un nuevo soporte, se apagó inesperadamente durante otro solo de Bruno, obligándolo a retomar el piano acústico con la misma destreza natural y humor de antes.
Tras un encore sin título, inspirado en el swing bailable de los 60s según contó Chip, e invitando nuevamente a Lucas De Mulder a participar, finalizó otra fantástica velada en Villanos del Jazz.
Tras el show, la producción tuvo la oportunidad de hablar con el pianista Bruno Heiner y confirmamos que ningún instrumento fue lastimado durante el concierto.
Redacción:Diego Marcovecchio
